martes, 13 de abril de 2010

OJOS DE MAR INDEFINIBLE


Foto Ary

Hacia veinticinco años que lo habías comprado en La Guaira. Te gustaron sus reducidas dimensiones, el sobre cuadrado con sus bordes de un negro untuoso. Podría servir para introducir una tarjeta de presentación, seria tal vez, pero -después de todo- las tarjetas de presentación no se entregan como diversión, y menos aún cuando una acaba de graduarse. Flamante Licenciada en Comunicación Social. Así estaba escrito en el vidrio trasero del carro con marcador blanco, y que a nadie se le ocurriera borrarlo. Veinticinco años, cuando apretaste el acelerador del Humber y decidiste ir a La Guaira, porque sí, en uno de tus típicos arranques. Y más allá del malecón, cerca de la Redoma, estaba la tienda, Hojas en Blanco S.R.L, todo para su escritorio, jóvenes profesionales, estudiantes, letrados, si no lo tenemos es que no hay. ¿Recuerdas que soltaste una carcajada? Por supuesto, si no hay, no hay. Aun así, paraste en la esquina desafiando todas las argumentaciones de la prudencia, y entraste. Más allá de la puerta de collares colgantes, las Hojas en Blanco se transformaron en una quincalla abarrotada de los más disímiles objetos: bisutería de plástico, intensos aromas de incienso, minúsculos budas bien alimentados de arcilla, amenazantes leones de bronce vigilando los escasos clientes, monos de madera, platos con dibujos de pájaros en calcomanías y esas bolas de acrílico con figuras de nieve dentro, en un desafío abierto y contradictorio al sofocante calor. En una esquina, entre postales descoloridas, almanaques del año anterior y pisa papeles, estaban los sobres de bordes negros nítidamente dispuestos como manojo de cartas. Cuando ella se acercó (¿te acuerdas de la abundancia de carne colgando libremente de sus brazos, y aquellas uñas de morado profundo con dibujitos de caracol?), lo primero que percibiste fue su aroma de piel cuarteada por el sol, sus dedos –dos anillos en cada uno- y sus ojos pequeños, muy pequeños, escondiendo una sonrisa de mar indefinible. No te cuadraba, definitivamente no encajaba su físico con sus ojos, eran dos entidades separadas, dos mundos irreconciliables. Detrás de ella, un perro que ni del color te acuerdas, y un niño, casi adolescente, con su misma mirada.

Dicen que los ojos son el espejo del alma. Esa frase tan trillada no era aplicable en este caso (la vida enseña que en casi ninguno lo es). A menos que su alma fuera un galpón de realidades inconexas: olor de pescado frito, hambre, viajes sin retorno, azul de mar profundo donde la sal del mar se funde con el viento. Parecía una pintura surrealista dentro de un cuerpo básico y abandonado. Siempre me he preguntado como puede haber dicotomías tan marcadas entre el cuerpo y el espíritu. ¿Es que la contradicción abarca también lo corpóreo, las venas, la piel, la sangre, los objetos inanimados? Mientras se acercaba con su andar pesado y pimientoso, fue imposible sustraerme a su mirada, a las gotas de sudor colgantes de su cuello y sus pies diminutos, tan diminutos que era un desafío a las leyes de la física tratar de encontrar el punto de equilibrio. Y sin embargo, había música en sus movimientos, aleteo de gaviotas en sus pies. Cuerpo de pelícano, soltura de gaviota, me dije en aquel momento.

Recuerdo un circo que venía cada dos años a Caracas. Había un número de payasos, en el que todos eran increíblemente voluminosos observados con los ojos de una niña. Después me llevaron a los camerinos para saludar a los payasos y cuando me los presentaron no los reconocí. Era como si tuvieran otra piel, un cambio de gusano a mariposa, no podía conciliar los trajes abultados y colgantes con las personas muy delgadas, casi etéreas, que removían mi cabello y me regalaban caramelos.

Su pantalón me recordaba a los payasos; amplio, mezcla de azul incrustado de polvo, con un camisón que le llegaba a las rodillas y se desdibujaba en pliegues con cada movimiento de sus caderas. Y al final, como perdidos en el fondo de una marea danzante, unos pies que casi no se distinguían, como buscando fusionarse en movimientos intangibles pero reales, sus pies que no formaban parte de su cuerpo sino que andaban de la mano con sus ojos, sorteando cajas vacías, alacranes de goma, barbies desnudas y el perro que se protegía entre sus piernas, porque su miedo a un extraño era mayor que su temor a ser aplastado por una caída de su dueña.

Nunca llegué a preguntarle por el niño. Tenía que ser su hijo. Una irregular cicatriz en el mentón, con una franela salpicada por el aceite de una empanada de cazón y una mirada en la que aun cabían los juegos de pelota, el volantín con brisa de media tarde, los zapatos curtidos y el desaliento de la maestra ante su impenitente distracción. Cuando tomé los sobres, sentí su curiosidad e incomprensión. ¿Cómo podía alguien vestirse como una guacamaya, y comprar unos sobres de intensos y negros bordes? Estaba celebrando mi tercer día de licenciada y un atuendo sobrio era impensable. Por otra parte, siempre he sido exuberante y nunca me ha interesado ocultarlo.

Su nombre no lo sabía ni me interesaba, entonces ¿para qué dar explicaciones? En aquel tiempo los contrastes me fascinaban y el impacto que produciría una tarjeta de presentación dentro de un sobre con bordes negros me resultaba atractivo. No sería fácil ignorarla. Cuando pagué, me di cuenta que en su galpón todavía había espacio para almacenar recuerdos, y yo estaba a punto de convertirme en uno. Sólo compré dos sobres. Al dirigirme al carro, me siguió su olor de mar y polvo confundidos en un presente sobre el que ya brotaban canas de pasado.

Cuando ocurrió la tragedia del deslave, pensé con frecuencia en ella y el niño. Hojas en Blanco S.R.L., seguramente fue afectada como todo el litoral. No volví durante años a La Guaira, desde hace veinticinco años para ser precisos. Hasta hoy. El mismo calor, menos negocios, las playas congestionadas de sol, de gente, de licor y pescado frito. Paré en La Redoma. En el mismo sitio estaba la tienda como un homenaje a la supervivencia. Los collares de la entrada habían sido remplazados por un signo luminoso de Cerveza Fría. La quincalla se había transformado en un mostrador con taburetes de vinil. Un hombre barbudo, de cuerpo voluminoso y sostenido incongruentemente por unos pies diminutos que se movían musicalmente en abierto desafío a las leyes de la física y el lógico equilibrio, me miró. Tenía unos ojos muy pequeños escondiendo una sonrisa de mar indefinible.


ARY

jueves, 18 de marzo de 2010

COSAS QUE PASAN

Foto ARY


Podría jurarle Licenciado, que la culpa de todo este embrollo la tiene el arbolito. Ese pusilánime y enjuto pinito que estaba allí plantado, en la esquina izquierda de este jardin que meticulosamente había planeado en largas horas de observación: Un grupo de geranios formando un corazón que contendría un injerto de rosas amarillas, nada de rojas Licenciado, muy vistas; cuatro metros a la derecha y en linea recta hacia el fondo, cien de los mejores bulbos de tulipanes; en el centro -y bordeando un sinuoso y estrecho empedrado- gladiolas salpicadas, y hacia la izquierda un grupo de hermosos y altivos pinos importados, de esos que se admiran en los folletos de viajes invernales; selecciones de hortensias en los contornos, lanzas de girasoles apuntando al sol, uno que otro robusto árbol vigilante de la grey. Todo ello, con un aderezo de claveles estratégicamente distribuídos porque, como Usted bien sabe, duran más que las rosas y desprenden un perfume muy delicado. Un pequeño jardin para la contemplación y el sosiego, relax como dicen ahora.

Cuando la Señora me llamó para encargarme de su cuidado - de su creación, propiamente hablando- no pude negarme. Decirle que no a sus ojos de nubes tormentosas, a ese olor de tierra recien mojada que emanaba de su piel, fue imposible Licenciado. Usted seguro conoce el dicho: "el espíritu es fuerte pero la carne es débil", y mi debilidad siempre han sido las pieles de avellana lustrosa y cabellos de azabache.

Entendámonos bien, nada más lejos que tener ideas equívocas o pensamientos libidinosos. Nunca Licenciado, porque, usted verá no se trataba de mis arrebatos fantasiosos con la señora. Esos quedaban siempre guardados en los recovecos de este corazón. Yo sabía que a la señora no podía recitarle aquel poema –usted que es muy culto quizá pensará que es cursi, pasado de moda- de un señor Buesa, que mi madre solía repetir hasta el cansancio, aun años después de haberse ido con su segundo marido, de esos que hacian derramar unas cuantas lágrimas a las muchachas de mi pueblo y que casi nunca fallaban. Era una fija para conquistar y después …bueno… usted sabe… Licenciado. Me acuerdo todavía frases: “Pasarás por mi vida sin saber que pasaste…pasarás en silencio por mi amor y al pasar/ fingiré una sonrisa como un dulce contraste/ del dolor de quererte … y jamás lo sabrás”. Ahh y ese final..ese final que uno soltaba las palabras suavecitas, cálidas, tiernas, con ojos de cordero degollado: “ Y si un dia una lágrima denuncia mi tormento/ el tormento infinito de quererte olvidar/ te diré sonriendo/ ¡no es nada! Ha sido el viento/ Enjugaré mi lágrima../ y jamás lo sabrás.

Todo iba bien –cómo podía ir mal-, ganaba lo suficiente, tenía mi casita al fondo de aquel jardin, justo donde comenzaba a ponerse agreste, porque a la señora le gustaban los contrastes. Y mis tres comidas diarias. No quería más. Soy hombre de gustos simples. De donde vengo tres comidas es un lujo. Café y pan duro para comenzar el día y después a media tarde una sopa bien llena de lentejas con morcilla. Y ya. Ni siquiero bebo. El alcohol mata. Si no que lo diga mi compadre –que en paz descanse- No he visto borrachera igual. La “Araña de Plata”, así se llamaba aquel bar, o aquel antro, o aquel tugurio (¿ve usted como yo tambièn tengo algo de letrado?), nunca fue lo mismo después de aquella noche. Dos muertos Licenciado, por una botellita de Cocuy y unas piernas saludables. Mi abuelo los mató a los dos. Se jugó a Rosalinda. Y cuando llegaba a su casa con su botellita y las piernitas saludables le vino el infarto. Fulminante. Tenía 58 años. la misma edad mía, si tengo que creer a mi mamá cuando presentó a aquel bebé de kilo y medio y sietemesino. Porque sabe usted? Ahora es muy fácil saber de quién es hijo quién. Pero antes Licenciado, aceptar que uno era hijo de su papá y su mamà, constituía prácticamente un acto de fe. Y más de donde yo vengo.

Pero volviendo a lo nuestro. Discúlpeme estos cambios tan bruscos. Estoy tratando de ordenar mis ideas. (¿Se acuerda cuando tocaron a mi puerta preguntando por la Señora? Y la cara de tonto que puse.) La Señora tenía su vida, como todos. Yo nunca presté atención ni me asomaba por la ventana de la cocina, cuando se celebraban aquellas fiestas. Pero cómo corria el whiskey Licenciado. Y del bueno. Ella no reparaba en gastos cuando de fiestas se trataba. Tampoco en gustos. Que se lo digo yo. Pero a mi me contrataron no solo por ser buen jardinero sino también por discreto; por eso, cuando ella entró en mi habitación yo intentaba dormir. Había sido una de esas noches de fiesta y la música y los gritos me sobresaltaban. ¿Dije gritos? Bueno, si los hubo, Pero eso fue al final, porque primero fueron las carcajadas y el baile. Podía oir los taconeos, trajeron un conjunto de flamenco con músicos y todo. La señora entendía lo que significaba divertirse. Y déjeme decirle que esa noche se divirtió.

¿Que cómo lo supe? Los hombres sabemos de esas cosas. Además cuando todavía no había salido el sol (yo no uso reloj Licenciado…me pregunto si lo ha notado), sentí unos pasos my suaves, de alguien descalzo alrededor de mi cama. No soy cobarde, pero tuve miedo. Era noche de octubre. Era luna llena. Y en octubre cuando hay luna llena suceden cosas raras. Mi mamá siempre me contaba historias de las noches de octubre y luna llena. Historias que me dejaban temblando. Hasta que sentí su voz y su mano de noche enfiebrada tocándome el hombro. Y yo no quería, le juro que no quería abrir los ojos, por que yo estaba durmiendo, y ella estaba en la fiesta y todo era un sueño.

Hasta que sentí el aliento de su boca en mi oido y su voz llamándome, sin prisa pero con insistencia. Imposible resistirse a esa voz. Quizá si le digo que era una mezcla del perfume de los tulipanes y la frescura de los pinos al amanecer tal vez me acercaría algo a su textura. Cuando abrí los ojos lo primero que vi fue una pequeña mancha roja. No vi rostro, ni brazos, ni cuerpo. Sólo una pequeña mancha roja que fue agrandándose a medida que adquiría lucidéz y mi vista se aclaraba.

Después vino su vestido esmeralda, su collar esmeralda, su anillo esmeralda, sus ojos esmeralda. Y su súplica: Tenés que ayudarme, veni…veni… tomá esa pala y seguíme. Ella era del Sur, Licenciado, de donde se beben los mejores tintos Malbec y se degusta el mas sublime dulce de leche… ¿Se fija que tengo algo de mundo?

¿Qué podía hacer yo? ¿Negarme? Nunca he podido hacerlo cuando me miran a traves de unas lágrimas y con el sonido de una angustia que atraviesa la piel. Así que me levanté, agarré la pala sucia de la entrada y la seguí.

Cuando llegamos al pinito que estaba en la esquina izquierda del jardín, casi rozando los geranios, me pidió que abriera un hueco grande como para que cupiera una persona adulta. Así me dijo. Una persona adulta. Yo no entendía nada Licenciado, solo veía esos ojos cubiertos de arco iris mirándome fijamente. Hasta que reparé en la sombra detrás del pino. Y cuando mi vista se acostumbró a la oscuridad, la sombra adquirió unas lineas y las lineas se transformaron en una figura, y la figura estaba rescostada del arbolito y una gran mancha roja cubría irregularmente su cuerpo.

¡Cómo no iba a ayudarla! Ella era tan frágil y sus manos inmaculadas no parecian haberse ensuciado nunca con un plato o planchando unas sábanas. Así como lo oye, aunque estemos tan lejos uno del otro. Quizá hasta hubiéramos llegado a ser buenos amigos. Siempre quise ser polícía, de los que investigan casos de crímenes refinados. ¿Sabía Licenciado, que los crimenes refinados son cometidos principalmente por mujeres?.

Mi trabajo estaba casi terminado y me aprestaba a cubrir de tierra mojada un cuerpo desconocido, cuando mi vista se percató de un gran bolso gris con reiteradas marcas de uso. Horas mas tarde me atreví a abrirlo, no encontré libros ni medicinas. Puro billete Licenciado, de los gordos. Fue uno de esos instantes, según mi mamá, que el hombre está forzado a tomar decisiones que no gustan pero se acatan.

Yo no tuve necesidad de tomarlas. Fue el pinito que las tomó por mi. El pinito que estaba justamente detrás de la señora, cuando resbaló y dio con su nuca un golpe seco contra el tronco. Son duros esos pinos, nadie mejor para saberlo que la señora, a quien traté de hacer reaccionar durante horas, `pero estaba muerta Licenciado.
¿Ya entiende por qué tomé el bolso de desproporcionada contextura?

Estoy seguro que cuando lea esta carta y contemple las fotografías que contiene, llegue a la conclusión que me encuentro en alguna isla del pacífico sur, disfrutando de sus calurosas y plomizas aguas. Y tendrá razón.

ARY

martes, 9 de marzo de 2010

PARA DARTE

Foto ARY


Tengo para darte mis palabras. Son pedazos de tierra removida,

de canciones inconclusas, una mezcla de páramos y truenos, de

rabias y vendimias, sinfonías atonales y algún

canto de siembra.

Todavía guardan sueños mis palabras, cuando te miran y se quedan ciegas,

cuando te hablan sin ningun sonido y

en silencio perfecto te describen, cuando rozan tu carne

y penetran tu piel, y beben tu sudor y se nutren

del aire que respiras.

Entonces se hacen vida mis palabras, se hacen cuerpo y pasión y sed

y hambre, se hacen noche y tormenta,

se convierten en ríos para traerte el agua cristalina,

en montañas de flores para entregarte un ramo

cada día.

Se convierten en ti, para llevarte en cada pensamiento,

para llenar tu cuerpo de temblores y degustar tu savia enfebrecida,

para esculpirte en cada movimiento y sembrar

tu esperanza con la mía

Ante tu puerta entrego mis palabras

Como decir mi vida.


ARY

miércoles, 24 de febrero de 2010

MOMENTOS

EN MOMENTOS COMO ÉSTE.....

                                                                           Foto Ary
                                                                       
                                  
En momentos como éste me pregunto si algo tiene sentido.
El agua que tomo, las flores ya marchitas del jarrón de la mesa,
tu voz que desde lejos no se si me rechaza o si me busca,
La angustia de mi infancia que retorna, mi padre que admiré pero
con quien jamás un diálogo mantuve,
las estrellas tendido cara al cielo contemplando
en el patio de la casa. Y aquellos viajes, de largas estaciones
entre la Osa Mayor y quien sabe
cuantas más constelaciones ficticias, verdaderas,
no importaba.
Solamente las rutas ignoradas, los misteriosos gases del espacio,
el hoyo negro y aquel mundo infinito
que intentaba abarcar y comprenderlo.
En momentos como éste siento pánico de que mis
ojos ya no viertan lágrimas y el árbol
seque su raíz de sueños y se queden sin alas las luciérnagas.
Viví un mundo poblado de fantasmas, pero sabía
sus nombres.
y una que otra vez me sonreían. Éramos parte
de una misma cueva,
de claroscuros y de lunas nuevas.
Nuestros amigos eran sicofantes gnomos
venidos de lejanas tierras donde las lluvias eran los cinceles
que pulían cicatrices en las piedras.
Para entonces Tú eras un dibujo que apenas comenzaba
a delinearse,
como las tardes que se van quedando hasta formar
un nido en su ropaje. Como las grietas
de los manantiales que terminan cubriéndose de agua.
Como las noches que nunca se durmieron porque las pesadillas
robaban sus cometas.
En momentos como éste el aire se calcina en
fogones de hielo
y escarbo con mis uñas los barcos enterrados
para evitar que el sueño se muera de tristeza.
En momentos como éste te necesito tanto
que me duelen los huesos y se quiebra la sangre,
y te llamo en silencio y a gritos y
muy quedo
para que no te fijes
que tengo tanto miedo.

ARY

martes, 23 de febrero de 2010

LA PALABRA EN EL TIEMPO



LA PALABRA EN EL TIEMPO


                                       Foto ARY



El tiempo y tú son facetas
de única moneda,
son comienzo y final de trayectoria,
roturas del silencio.
El tiempo y tú se dan la mano
y construyen tempestades,
analizan el surco de la futura rosa,
abandonan la sed de los amantes.
Lluvia son de esperanza
y cometa de destierros,
el tiempo y tú
sembradores de sueños.

El tiempo y tú son
el testigo y su escribiente,
son el abismo insondable
y su saeta de fuego,
la penumbra
y
(por qué no decirlo)
hasta el miedo.

El tiempo y tú son estudiosos de la música,
conocen el rumbo de los vientos,
pueden
en una concha de mar
apresar el rumor de un recuerdo.
Si el tiempo y tú quisieran
podrían cambiar el contorno de la tierra,
producir fresas amarillas
y en lugar de gases
envolver de ríos las estrellas
(Si el tiempo y tú quisieran)

El tiempo y tú son
fusión de expresión e infinito,
lectura de voces milenarias
y vocablos futuros de momentos inéditos.
Fácil es descubrirlos
en las piedras que el cincel ha bruñido,
en las manos que gritan su esperanza
y en las viejas pupilas
que el tiempo y tú han consumido.

El tiempo y tú abrieron la ventana
por la que observo la savia
infatigable de mis hijos,
la angustia -compañera insobornable-,
espejos,
pasos y caminos.
El mío es
uno más en el tiempo de un infinito libro.

ARY

domingo, 21 de febrero de 2010

NO ME HAGAS CASO

Foto ARY


A veces
tengo miedo del silencio
del aire
que se torna irrespirable y las noches
que rondan los fantasmas.

A veces
puebla el frío las entrañas y mis pasos
carecen de sentido y tengo
que arroparme con la angustia
para seguir andando.

A veces
tengo rabia de recuerdos
que oxidan
como barcos encallados, y escupo sal
y trago lluvia y sangre
y escarbo sin descanso hasta enterrarlos.

Por eso
a veces, solamente a veces,
no me hagas caso.

ARY

martes, 16 de febrero de 2010

AMOR

Foto ARY


Para llamarte
me volví calle, viento, grito,
cántaro de penumbra y soledad
de nube.
Para aguardarte
me volví piedra, sombra, tierra,
permanente guardián de tu escondida
lumbre.
Para soñarte
me volví sangre, piel, angustia,
mensajero de abismos y vendedor
de lluvias.
Para vivirte
me extendí como un árbol
nutriendo mis raíces
de tu savia profunda.

ARY

domingo, 10 de enero de 2010

INDIVISIBLE

Foto Ary


Todos ustedes. Los que pueblan mis días y
los que nunca escucho.
Los que viven en mi desde el primer llanto, los cansados
de exprimir palabras y entregarlas al viento.
Los que tiemblan cada mañana porque los pasos del ayer
ya son pasado.
Los que escaparon de Troya y cayeron en
cualquier esquina de cualquier barrio de cualquier ciudad.
Los que lanzan piedras al sol y rechazan dioses de barro
y todas las noches echan la rabia a la basura porque el odio
no puede vivir en los sueños.
Todos ustedes pueblan las cicatrices de mi frente,
y se bañan en la angustia con que recibo cada amanecer.
Son las palabras que construyen mis manos,
verbo incompleto de mis silencios,

sustancia de una misma promesa,
bosquejo y hojas
que dibujan mi piel.

ARY.

lunes, 24 de agosto de 2009

LA LEY DE EDUCACIÓN vs LA LIBERTAD DEL SUEÑO


En uno de sus poemas del Canto a los hijos, decía Andrés Eloy Blanco: “Viviendo están los años más sucios de la historia/ pero si sobrevives/ será tu tiempo el tiempo de la verdad triunfante, de la justicia erguida/donde la voz alcance la libertad del sueño.”

Hoy ante los ojos del pueblo de Venezuela, se nos quiere arrebatar la libertad del sueño. Si nos pusieran presos –como no pocos injustamente lo están-, si nos quitaran la propiedad –la cual forma parte de nuestros derechos mas inalienables-, si nos conculcaran –como intentan hacerlo- nuestro derecho a protestar por lo que creemos justo, a levantar nuestra voz para evitar que se continúe vulnerando y pisoteando la democracia, a exigir el cumplimiento real de las leyes y no la pantomima de una justicia tarifada, que se degrada y rinde servil ante un gobierno de carujos que les otorga como premio las migajas de su corrupción, todavía –sin embargo- tendríamos la libertad del sueño.

Tal vez todo el gobierno aún no se de cuenta, pero Hugo Rafael Chávez Frías lo sabe. El Yo el Supremo, que tan bien describió en su momento Augusto Roa Bastos, en aquella punzante y dolorosa referencia al arquetipo del Dictador latinoamericano, le cuesta mucho trabajo conciliar el sueño, le angustia sobremanera el solo pensamiento de que todas las privaciones, amenazas, cárceles, amedrentamientos, provocaciones y ofensas a lo más hondo y noble del pueblo de Venezuela, se estrellen contra la libertad del sueño. Su ligera lectura de algún trasnochado seguidor del Marx del siglo XIX, o de la experiencia de Mussolini, Hitler, Stalin, Milosevic, Hussein, Mugabe -a quien obsequió espléndida réplica de la espada del libertador-, o más recientemente Omar Bashir, lo tranquilizan menos. Sus arengas populistas, llenas de odio y confrontación, buscando confrontar fratricidamente a los hijos de Venezuela, no parece estar rindiendo los frutos deseados. La libertad del sueño persiste, cada vez con más fuerza.

Entonces, ¿qué otros medios emplear, cavila Yo El Supremo?, ¿qué fórmula podría con el tiempo proporcionar los resultados esperados? Una nueva Ley de Educación. Aprobada por la mayoría ( con voces disidentes y firmes) de una Asamblea de borregos, cuyo mayor mérito radica en elevar el nivel –si eso es posible- de la coprolalia, con la esperanza de ser reconocidos y se les otorgue una sonrisa condescendiente.

Y es que en el fondo, la razón primaria, esencial de la nueva Ley de Educación, como está concebida en su articulado, ampliamente discutido con suma preocupación, por los maestros, educadores, padres de familia, estudiantes, y por la inmensa mayoría de este noble pueblo que, para citar de nuevo a Andrés Eloy: “amamos a Bolívar como a la vida misma/ y al pueblo de Bolívar más que a la vida entera”, es simple y llanamente, prohibirnos la libertad del sueño.

Si ello ocurriera, si nosotros lo aceptáramos, Venezuela terminaría convirtiéndose en una muy mala copia de El Mundo Feliz de Aldous Huxley, (sin los adelantos tecnológicos planteados en la obra), en el cual el salvaje, es decir, el símbolo de todos aquellos que se rebelan por su derecho a pensar por si mismos, seríamos perseguidos como “lacras sociales”, por no encajar en la concepción del “hombre nuevo”, sin pensamiento, sin voz, sin derecho a discernir por nosotros mismos, dentro de esta patraña incongruente, primitiva y falaz del socialismo del siglo XXI, en el que la miseria, y la negación del hombre libre y de su libertad de soñar, constituye su más ansiado objetivo.


¿VAMOS A PERMITIRLO?


Antonio Rodríguez Yturbe

miércoles, 5 de agosto de 2009

DÍA DE NIEBLA

Foto Ary


Ayer dejó tu ausencia jirones de tormentas sacudiendo

velámenes. Dejó la tarde haciendo abanicos de viento

en espumas cansadas.

Y no vino la lluvia,

para traer tu cara mojada de arco iris, no vinieron los pájaros

anunciando tu voz, y sólo tu bosquejo de sombra

apresaron mis manos agitándose a ciegas

buscándote...buscándote…

Arañé las paredes y acaricié tu nombre, tiré piedras

al campo, abofeteé los árboles de impasible presencia

y me cubrí de frío y me tapé la boca para que no escucharas

mi grito sin palabras.

No sabes con que fuerza mi sangre te llamaba.

Tenía miedo de verte ondulando horizontes en mares tan lejanos,

y sentir que mi cueva se cubría de abismos para que nadie

entrara. No quería que observaras mi coraza sin yelmo, la angustia

de mis ojos esperando, cicatrices perdidas mirándome en silencio.

Volvieron mis fantasmas cortándome palabras, tiñéndome las nubes,

exprimiendo mi savia, sembrándome de lodo las flores

que regaba para entregarte un día su perfume escanciado.

A veces, solo a veces, tengo frío en el alma, cuando me vuelvo niño

y pierdo la alegría, cuando tu ausencia cruje sus peldaños de escarcha.

cuando me siento sólo, cuando me siento triste, porque me falta

el aire de tu voz encantada.


ARY

lunes, 29 de junio de 2009

ACTO DE PRESENCIA

Foto Ary


No podemos dejar a la noche desnuda,
tiritando de frío,
mientras le cae ese profundo chaparrón de angustia, esa
rabia de dioses fastidiados. No podemos
permanecer estoicos, inmutables, como estatuas de sal
ante el abismo
de su terrible soledad, de su absoluta ceguera,
huérfana de la luz. Por eso
he decidido quitarme mi traje de pereza, mis zapatos de conformismo,
mi corbata de circunstancias,
y abrir de par en par las puertas de su intemperie
para que nunca pueda reprocharme
que no sentí su voz ni acogí su presencia.

ARY

PISADAS

Foto Ary


Cuando siento las pisadas que todos los días
me acompañan
y recorren los mismos lugares,
se dirigen a las mismas personas,
cruzan al mismo ritmo y descansan
en las suelas de unos zapatos que encuentro
extraños,
ausentes de mis verdaderos pies,
puedo, a veces, separarme de mi piel,
y mirarlas en su mullido tránsito
conversando
con el mundo en sus palabras de barro y su aliento
de cortinas de humo y noches en blanco
o en negro o en gris,
barnizadas con la neutralidad de los años,
pisadas de algodón y silencio
y matizada rabia y calculada elaboración de efectos.

ARY

sábado, 30 de mayo de 2009

SOBRE EL AMOR

Foto Ary


A veces vienes y te escapas y regresas.
A veces
me sonríes como si el mundo fuera sólo
para los dos.
A veces, tu distancia clava dardos de hielo y mi sangre se
seca, y las ramas
van perdiendo sus gotas y la lluvia
se queda suspendida en el viento.
A veces la neblina nos oculta, y tanteamos con miedo sin saber
si encontrarnos o quedarnos perdidos, si dormirnos o hablarnos,
si olvidarnos o amarnos.
A veces los alambres se incrustan en los sueños y
no queremos ver.
Es tan fácil quedarse contemplando luceros sin intentar
tocarlos. Es tan fácil llenarse de bastones partidos
y bolsillos de piedra.
Porque amar cuesta algo
y con cada peldaño pueden surgir astillas que vienen
desde lejos, de tiempos que
no existen pero que si existieron.

El problema no es ese. Ni son las mariposas que perdieron sus alas,
ni la flor que una noche se murió de tristeza.
Simplemente es mirarse con los ojos abiertos y aceptar
que habrá surcos pintados de destierros, y alguna
que otra antigua palmera sin oasis.
Es escuchar el viento rompiendo los cristales y sin embargo
abrirle las ventanas al sueño. Dejar
que entren los rayos y formar una hoguera para quemar por siempre
las volutas del miedo.
Es decirse Te Amo con agua, sol y viento, en calles
empedradas, de espina y terciopelo,
sintiendo como el alba va alumbrando
los ojos que se llenan
la ternura de un dedo que acaricia la piel que con amor se entrega.
Es decirse Te Amo en cada madrugada que el silencio
nos puebla. Y regalarse el aire que riega los pulmones,
y en un papel borroso dibujar una estrella.
Es decirse Te Amo sin gestos ni palabras, sin
mirarse siquiera
porque los dos conocen que el amor
es amarse.
y que en cada estación siempre
habrá primavera.

ARY

SI SÓLO ESTÁN USTEDES

Foto Ary


Si solo están ustedes no importan los espejos rotos
ni las palabras que nunca se escribieron, ni siquiera
los sueños hambrientos,
la rabia y estos cincuenta y tantos años de caminar
dormido, despierto a medias, pensando
hacia atrás y hacia delante,
remolinos, volcanes y nieblas,
mi búsqueda implacable y mi desierto.

Si solo están ustedes, digo que es suficiente. Sobran
gestos, faltan miradas y un puñado de aliento. Camino
entre los surcos sembrando madrugadas
y algunas veces
vivo del recuerdo o exprimo ramalazos de cordura y quedo
mirando solo como se van yendo,
creciendo sobre si mismos, atrapando
futuros que no esperan,
rompiendo el alba y cabalgando el tiempo, más allá
de donde puedo aún alcanzarlos,
más allá de la puerta donde pinté
las lunas y los soles
y los pies y las manos
y la lluvia y mi voz para contarles
como nacen los sueños.

Si solo están ustedes, estaré allí en la sequía y el trueno. Me volveré
silencio para escuchar sus voces y trataré
de hablarles como entonces,
cuando no había paredes ni cansancio y las historias
eran fuego y viento. Seré portal
sin llaves ni madera, será muy fácil encontrar mi sombra
delineando los rostros de mis cuatro
razones de luna llena

ESTOY CANSADO

Foto Ary


Estoy cansado de complacer a todo el mundo,
de pelear cada día por mi derecho a explicar
mis razones,
de comerme la rabia con digestión de viento
y sonreír porque no hay otra forma de seguir
caminando
tejiendo palabras para cubrir espacios y
mal que bien
sembrando el tiempo.

ARY

miércoles, 6 de mayo de 2009

TODO

Foto Ary


Qué pudiera decirte que no lo hayas oído:
Nada.
Qué pudiera explicarte que ya no lo hayan hecho:
Poco
Qué pudiera mostrarte que aún no lo hayas visto:
Algo.
Qué pudiera enseñarte del amor infinito:
Todo.

ARY

ESTADO


Foto Ary

Para que sientas mi interior lee esta página












Ahora, cúbreme de letras,
las apariencias son, a veces, necesarias.

ARY

martes, 5 de mayo de 2009

SI MIS MANOS TUVIERAN LA PALABRA

Foto Ary

Si mis manos tuvieran la palabra
podrían nombrar las cosas que carezco
o hacen falta
y delinear la angustia de la voz. Podrían
formar un eco de mi grito
y romper el vacío aprisionado. Hasta
contar las gotas de la lluvia
con la rotunda claridad del sol.

Si mis manos tuvieran la palabra
podrían palpar la esencia de la rosa
y pintar el silencio de los niños. Viajarían
en navíos transparentes
con Salgari alumbrando las espumas
y exprimirían la sombra de las letras
hasta entregarlas
puras.

Si mis manos tuvieran la palabra
apresarían un sueño de futuro
sin rastros de memoria. Allí, sin prisa,
cincelando el aire
esculpirían el hambre de su búsqueda
en la piel desteñida
de la historia.

ARY

POR LO QUE NO DIJIMOS

Foto Ary



Es por ello que las cosas
las tuyas y las mías
lanzadas en encuentros y fugas de tormentas
a veces se decantan en las horas o a veces
se diluyen en las noches,
a veces se calcinan en la sombra o a veces
simplemente se despiden
como las novias solas.

ARY

miércoles, 29 de abril de 2009

PATERNIDAD

Foto Ary


No se como llamarte, ni si bastan
mis manos extendidas
para apresar el grito del relámpago,
mis ojos angustiados
protegiendo la puerta de los sueños,
mi cuerpo acorazado
respirando la magia de la vida.
Tiembla mi entraña con la voz de la semilla,
mis brazos ramas
aferran a la tierra igual que el primer dia del primer milenio
cuando rasgó la sangre tu quejido
y amanecieron el amor y el miedo.

ARY

SOLO UN MUERTO

Foto Ary


Se pararon los relojes. Ya ninguno da la hora.
Es tiempo de silencio.
Hoy morí.
No hubo tiros ni batalla.
Sólo un muerto. No hubo nadie que me viera.
La lluvia, tal vez, y el viento. Y el reloj
que se durmió.

Que soledad tan rotunda cuando se muere por dentro.
La sangre que gota a gota en telarañas
se vierte. Y es que es tan duro, tan duro,
morirse así, tan despierto.
Quedarse con estas manos, seguir viviendo este cuerpo.
y dejar que ls palabras se quiebren
como los huesos.

No hay fosa para cubrirse ni piedras como recuerdo,
ni llanto de familiares, ni estómagos descompuestos.
Sólo esta falta de aire, este nudo
que me aprieta, estos pulmones que gritan como
los mudos que lloran
Y estas uñas que se clavan sobre una piel que
está viva, sobre unos ojos nublados
y unas luciérnagas ciegas.

Se pararon los relojes. Volvieron a funcionar.
No hubo tiros ni batalla, ni sangre, gritos
o rabia,
Sólo un muerto.

ARY

martes, 7 de abril de 2009

TU SOMBRA



Foto Ary


Yo no se si a ti te pasa lo que a mi
Me pasa.
No es amor, ni es añoranza, ni recuerdo de unas noches
ni pasión que todavía rompe olas o se esconde
entre las sábanas.
No es la sangre que palpita si te escucho, ni siquiera es
la rabia, ni el pensar que en otra vida, quizás pudo
dibujarse un verde campo y degustarte entre las flores perfumada.
No es el saco sin llenar que llevo a cuestas
ni la lluvia que empapaba nuestros cuerpos, ni la angustia,
ni el dolor, ni la alegría que mezcladas fueron parte
de tu encuentro y de mi encuentro.

No es pasado ni presente lo que a mí
Me pasa.
Tardé tiempo en descubrirlo atisbando
en madrugadas el sonido de los grillos
y las hojas aleteando. Dejando
partir mi cuerpo, viendo como
se alejaba.
Fue tan simple la respuesta y tan preciso el dibujo.
Fue tan obvio que el silencio pintó surcos en el aire.
Y en su corazón de mudo brotaron sombras y sombras.
Sombras y sombras y sombras.

Y todas eran tu sombra.

ARY.

domingo, 22 de marzo de 2009

AL FINAL Y AL PRINCIPIO

Foto Ary


Hay días en que el aire se viste de gris y no se distinguen
los colores. Días en que los recuerdos se convierten en voces punzantes
y el agua da sed, se entrecruzan las líneas del tiempo, la sangre
llora y se oculta.
Pienso tanto en ustedes que me duelen los huesos y quisiera explicarles
que el amor es el mismo y los llevo en la piel desde el primer llanto.
No importa si mi voz no la sienten. Las palabras se disparan para ganar batallas
que nunca fueron reales. No es posible
hablar de culpables o inocentes. Como tampoco etiquetar el alma.
Porque al final, cuando la piel se exprime, y la rabia y el miedo
y el sueño y la tristeza y el dolor y la angustia se despiden…
Al final y al principio
siempre están ustedes.

ARY

miércoles, 18 de marzo de 2009

SI......

Foto Ary

Si tu rostro estuviera pintado
en la tarde
y tu presencia ceñida
al nudo de mi corbata, a la familiar
imagen de mis arrugas,
tejida en la mirada que te busca,
sabría quien eres y el misterio de tu búsqueda,
la angustia de quemar años
desenredándote,
un pasado de bizcos encuentros,
un romance de calles tortuosas y candiles quemados.
Serías luz, neblina, ramalazo de vientos
cargados de rayos y crepúsculos,
cordillera de hielo, fogata intemporal.
Hasta las lágrimas
ocuparían su sitio destiñendo palabras
y bosquejando el mapa irregular
de la vida.

ARY.

IN BETWEEN (Fiji´s Reflections)

Foto Ary


Que pasará si el viento se detiene
Aquí
lejos de todo con sólo este racimo
de lluvia golpeando el mar.
Qué validéz tiene el espacio
cuando su dimensión es intratable
y la noción de espera un capricho del tiempo,
árbol lanzado al oceano
fundiéndose
perdiéndose
irrelevante tránsfuga,
perfil de agua y aire.

En realidad
¿qué nos sostiene?
la voz
el gesto
los pasos aprendidos cuando aprender
era parte de los sueños
y los ojos suplían las palabras
y los gritos no significaban
resaca de recuerdos
y era el silencio del mar
el más profundo de los gritos.

Cruzar la linea del mar
y contemplarlo
como es
entre la paz y el abismo,
tal vez
pudiera abrir la puerta
donde la voz encuentre su sentido.

ARY

domingo, 15 de marzo de 2009

ASFIXIA

Foto Ary

A veces la palabra aturde,
impositiva, grave.
Nos presiona,
golpea,
va macerando el aire,
cortando los espacios del silencio,
azotando la voz
sembrándonos de …nada.

Silencio,
pido silencio y grito

Somos así… retazos
contradictorios,
pálidos
esbozos de lunas imperfectas.

ARY

miércoles, 14 de enero de 2009

MELANCOLÍA

Foto Ary


Qué eres,
si no la sombra de lo inasible,
vaguedad de la luz,
sueño sin nombre.
Quién te llama,
si no la voz de antiguos caminos,
eco de la montaña,
transparencia del rio.
Cuál es tu origen,
si no retazos de la ternura,
soplos de olvido,
cristal de lágrima.


ARY

sábado, 10 de enero de 2009

CAE LA LLUVIA Y ESPERO...

Foto ARY


Cae la lluvia y espero Tu regreso
en una alfombra mágica pintada de recuerdos. No los que se consiguen en
las calles vacías, o en los rostros que el frío les durmió las luciérnagas.
No los que se quedaron esperando vendimias
de perdidas cosechas.
o cubrieron de parches antiguas cicatrices o perdieron
el rumbo en mares sin estrellas.
Cae la lluvia y espero Tu regreso
mientras gotas de trueno atraviesan las hojas
y rompen los cristales de viejas primaveras
para que un nuevo mundo se dibuje en el tiempo.
Cae la lluvia en crudos latigazos y tiemblan
en sus cuevas los guardianes del sueño, pintan de gris el aire
fantasmas encubiertos
con alambres de noche y cinceles de hielo.
Y disparan sus flechas los duendes del misterio fabricando
cortinas, oscureciendo el cielo,
tejiendo mariposas en troncos milenarios para que las raíces
se conviertan en lienzos. Pintaré
los destellos de tu piel encendida, la
locura anhelante de tu vientre, tu sexo palpitante de soles extraviados
florecido en mi carne con agua
de luceros.

Cae la lluvia y espero Tu regreso
porque sé que vendrás en un día, en un año o el siglo
venidero.
Pero sé que vendrás. Y yo
estaré esperando con la mirada fija donde nace
la rosa de los vientos
con el abrigo puesto
para que no me quiebren los huesos
el invierno.
Con la esperanza –imperturbable y sólida- de que
vendrás… Entonces
podrá caer la lluvia, silbar su llanto el
viento,
hasta contar el alba su historia de silencios y romperse
los cauces y desbordarse
el tiempo.

Pero estarás allí. Y mientras Te contemplo ya
no me importará si fue un día o diez siglos,
si me quedé sin lágrimas o me quedé sin sangre
o sólo y desvariante o
temblando de miedo.
Porque Tú habrás llegado para sembrar
los sueños.

ARY

jueves, 8 de enero de 2009

AYER

Foto Ary


Una vez, antes que las calles dejaran de crecer pájaros
y la lluvia se volviera lluvia
y las alcantarillas olvidaran ser cuevas de fantasmas,
cuando ni siquiera soñaba en ti
porque mis sueños eran otros
y la rabia se diluía con soplos de viento,
mi casa era de nieve y fuego
mis amigos árboles y libros
y mi soledad
la voz que no entendí.


ARY

sábado, 3 de enero de 2009

IN MEMORIAM

Foto ARY


Vinieron a llorar la pérdida de las palabras. Magro era
el cortejo, sus cuatro dolientes: el sueño, el recuerdo,
la soledad y el tiempo.

Dijo la voz del sueño:
Mi estandarte viene de las regiones intangibles, donde
pinta el viento sus caminos y callan las cigarras su lamento,
hilos de luciérnagas diseñaron mi manto y una
camisa con botones de lluvia cubrió mi soledad. He padecido
sed y hambre, pero siempre he encontrado cobijo
en los ojos febriles, y el deseo y la angustia han
sido centellas de preclaros momentos. Nunca me ha atemorizado
la intemperie y hasta he aceptado como compañero
al miedo. Pero dejarme sin palabras es sofocarme,
negarme la expresión –que es igual a negarme el
aliento-, diluirme en la nada, morirme.

Habló así el recuerdo:
Mi baúl guarda el peso de la historia. Aventuras reales
y fingidas han enmarañado el limpio curso de mi cauce.
Se han extendido mis vertientes como angulosas venas
absorbiendo la lluvia del pasado. He sido volcán y esponja,
flor arrojada al balcón de Julieta, formo parte
de las flechas que atravesaron la piel de Sebastián y me
cubre la sangre derramada desde antes de Troya
hasta el comienzo de nuestro siglo. Qué pasará, me pregunto, si
al sonido de las cosas les falta el cuerpo de la voz, si
al futuro lo dejan sin pasado. Sería como volver al comienzo
de los tiempos y no poder comenzar.

Dijo la soledad:
Siempre he temido las turbas, las multitudes me dañan
porque son la negación de mi esencia. Cuántas veces
mi regazo ha cobijado las palabras ausentes y en mi presencia
se han gestado las mas altas expresiones del pensamiento.
Duramente trato a los que eligen mi compañía,
pero a cambio entrego la profundidad de mi silencio.
Fuente he sido de creación y abandono, de rabia y esperanza,
conocido la agonía de la voz y el llanto de la
palabra negada. ¿Cómo aceptar, entonces,
la futilidad de ser sin motivo y contemplar impotente la absurda
desnudez de mi vacío?

Concluyó el tiempo
No conozco mi principio. Las fechas son irrelevantes
cuando se piensa en infinito. Tengo la majestad que rodea
lo impenetrable y la sapiencia de testigo universal.
De mis ojos han brotado ríos, delineado mis manos cordilleras,
y los huesos y la piel y la sangre del hombre
son sustancia del aire que me arrulla Su grito es surco
abierto en mi cuerpo insoslayable y su palabra llama
que da forma a mi reloj. Si ella perece todo cesa, las
agujas del reloj se diluirán en mi espacio y ni siquiera
habrá un nombre para nombrarme. Sólo restará abrir
los brazos a la total oscuridad y acoger el retorno de
la nada.

ARY

jueves, 1 de enero de 2009

ESCRIBO

Foto ARY


Escribo
porque tengo la rabia de la angustia,
la inconsciencia de las noches vacías,
la soledad del árbol derribado.
Escribo
porque la lluvia me enamora,
la tristeza me hace daño
y lo que nunca fui reclama su existencia.

Escribo
porque de vez en cuando los ojos se vuelven ríos,
suda la piel esperanza,
alguien soy a través de la palabra,
y alimento mis poros de espejismos
y me pierdo en surcos de recuerdos
y sueño que los sueños son perennes
como el tiempo

Escribo
porque el silencio no tiene historia
y la entrega es parte de mi esencia,
destruyo y creo
dueño de la voz, partícipe del miedo,
y delineo mi carga de abismos y promesas,
mi albergue lo construyo sin cerrojos ni puertas
para que fluyan las palabras del aire
rompiendo la distancia de los cuerpos.

ARY